|
|
>EL FIN DEL TRABAJO
EL INCIO DE NUESTRAS VIDAS.
No nos vengan
con que sin EL TRABAJO no hay sociedad posible. Nosotras "trabajamos",
hacemos cosas, pero de una forma que aterroriza a sindicatos, que escapa
a su CONTROL, que abre caminos a la improvisación y al juego, que
surge de la espontaneidad, y, por lo tanto, en vez de amargos pensamientos
y de sumisión a la rutina, provoca excitación y placer,
dos palabras a las que nadie en su sano juicio podría relacionar
con el trabajo asalariado. Y es que no es ridículo levantarse a
las 6 de la mañana? Veámoslo de otro modo. Dicen que si
la gente dejara de trabajar, la sociedad se derrumbaría. A lo que
nosotros nos cuestionamos: no provocaría eso algo de novedad y
diversión a nuestras vidas? Nos moriríamos de hambre, esperando
a que alguien nos alimentara? O, quizá, de una vez por todas, haríamos
lo necesario para VIVIR? Está claro que para poder llegar donde
deseamos habría que cambiar radicalmente muchas cosas. Un cambio
moderado no tiene sentido. Aberraciones como ciudades gigantescas, producción
de "bienes" inútiles, vidas planificadas de principio
a fin y turismo de dos semanas al año, deben dejar de existir.
No queremos "ganarnos la vida". Ya estamos vivos! No hemos de
ganar nada, ni tampoco otros han de perder nada. De todos modos, qué
significa eso? Si yo ayudo a otra gente a construir una casa por el placer
y la satisfacción de hacerlo, soy un vago de clase y un parásito
social por la simple razón de que no cobro un sueldo ni trabaje
en una empresa? O lo soy porque quizá un día no me apetezca
"ir a trabajar"? O un loco porque otro día estaré
15 horas con esa faena?
Pensemos acerca de esto: el trabajo no nos condiciona únicamente
las 8, 10 o 12 horas que trabajamos y morimos al día. Condiciona
además todos nuestros horarios, el tiempo libre, desplazamientos,
relaciones forzosas con gente que odiamos, métodos y ritmos de
hacer las cosas, tensión, supremo aburrimiento, créditos
para llegar a fin de mes, ASCO de vivir.
Creemos firmemente que todas y cada una de nosotras tenemos dentro, por
el mero hecho de estar vivas, un espíritu de rebeldía contra
lo que no nos gusta, una semilla de aventura y de coraje para romper cualquier
valla que intente limitarnos.
No creemos que esta liberación surja de textos teóricos,
de discursos, de actos repetitivos y previsibles como el 1 de mayo. Hoy,
vemos como todas las organizaciones desde las de extrema izquierda a las
de extrema derecha, en todo su abanico de grupos, buscan soluciones al
"problema" de los trabajadores, sin cuestionar para qué
se está trabajando y qué es el trabajo, qué quieren
los parados, etc... Todos adoran al Dios Trabajo.
Luchan por trabajar 4 horas menos a la semana, por ganar un 5% más
sin tener en cuenta que eso provocará un 10% en los precios. Qué
mierdas son 4 horas más de "tiempo libre" a la semana?
Para ver más televisión, para pensar en cuánto odias
tu trabajo, para lamentarte de todo el tiempo que no aprovechaste. Ah!
Pero todo tiene una recompensa, dicen algunos, cuando te jubilas...
Después de vértelas 40-50 años con sueldos bajos,
jefes que ni siquiera te saludan, créditos bancarios, despertares
forzosos que te arrancan de los cálidos brazos de tu amante, de
su perfume, amaneceres gélidos, empujones y malhumores a la hora
de subir al autobús...si, después de todo eso, la jubilación!
Quizá te queden 10 años para hacer "todo lo que siempre
quise hacer" (ei es que lo sabes). Eso en el caso de que vivas en
un país con subsidios de jubilación o de vivir en lugares
con atención sanitaria, que no son todos.
Así que el panorama no es bello, verdad? Mucha gente ha decidido
tomar las riendas de su vida, decidido enviar a la mierda a sus jefes,
y ha intentado vivir en vez de extinguirse lentamente. No vamos a decirte
que has de hacer, cómo y porqué. No vivimos de dar sabios
consejos a la gente, no somos una organización y no tenemos ni
queremos afiliados, sólo personas vivas. Simplemente ofrecemos
una de las miles de alternativas posibles para hacer de la vida algo excitante
de nuevo.
>>Comunicado presentado en Valparaíso, Chile, a centenares
de sindicalistas aburridos en un 1 de Mayo soleado.
|